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miércoles, 22 de mayo de 2013

El Horror de Dunwich de H. P. Lovecraft (cuentos de terror, suspenso)


Por: -axen-

Sinopsis:
‘El Horror de Dunwich’ es una novela corta escrita en 1928 y publicada por primera vez un año más tarde en la revista Weird Tales. Se la considera una de las historias integrantes de los Mitos de Cthulhu, una especie de panteón de divinidades extraterrestres. Recordemos que si bien los primeros mitos fueron obra directa de Lovecraft, quien realmente clasificó a estos seres fue August Derleth, uno de los escritores que formaron parte del llamado Círculo de Lovecraft. Derleth creó a los Dioses Arquetípicos y los contrapuso a los Dioses Primigenios, con lo que introdujo una variación que no estaba presente en la creación original de Lovecraft: el factor moral por el que los dioses son “buenos” o “malos”.


Reseña:
El relato narra la historia de Wilbur Whateley, hijo de Lavinia Watheley, una mujer albina y deformada, y padre desconocido, y de los acontecimientos que tienen lugar como consecuencia de su nacimiento. Todo lo que rodea a la familia Whateley está marcado por el misterio y los rumores que afirman que el viejo Whateley, padre de Lavinia, practica la brujería.

Wilbur crece a una velocidad inusitada, se sospecha que está relacionado de alguna forma con Yog-Sothoth (un dios exterior), y que el granero familiar alberga a un ser extraño y descomunal que los obliga a ampliar progresivamente la construcción. Unos años después, el viejo Whateley, mentor del niño en las ciencias ocultas, fallece y Lavinia desaparece de forma inexplicable.


 Entonces Wilbur descubre que la edición del Necronomicón heredada de su abuelo está incompleta, y acude a la Universidad de Miskatonic para revisar la versión completa. Ante la imposibilidad de poseer el libro, o al menos de copiar la parte que necesita, una noche Wilbur intenta robarlo. Pero su incursión fracasa y muere atacado por un perro guardián. El cadáver revela lo que siempre se sospechó en el aislado pueblo de Dunwich: el joven Whateley distaba mucho de ser un ser humano “normal”.




Tras su muerte, el granero explota y se desencadena lo que se conocerá como el período del horror…
Nadie, ni siquiera quienes conocen los hechos relacionados con el horror reciente, pueden decir con exactitud qué sucede con Dunwich; aunque las leyendas antiguas hablan de ritos impíos y aquelarres de los indios, en medio de los cuales invocaban a sombras prohibidas en las grandes colinas redondeadas y realizaban salvajes plegarias orgiásticas contestadas por fuertes crujidos y truenos bajo tierra.

Esta es la primera vez que Lovecraft concede importancia a Yog-Sothoth, aunque ya lo había mencionado en ‘El caso de Charles Dexter Ward’. Resulta interesante también la referencia al Necronomicón, libro ficticio sobre magia del que Lovecraft creó toda una historia.
Lo más destacable de Lovecraft son sus descripciones de ambientes terroríficos y criaturas sobrenaturales. Es sobre todo lo que no vemos en Dunwich (lo que intuimos, lo que sentimos), lo que desencadena el miedo.

sábado, 11 de mayo de 2013

El sistema del Dr. Tarr y el profesor Fether de Edgar Allan Poe (cuentos de terror, suspenso)


por: axen
Cuando la frontera entre cordura y locura se disuelve, los papeles se invierten, y , entonces sí ¿Quién es el loco? 


El sistema del Dr. Tarr y el profesor Fether (The system of Dr. Tarr and Prof. Fether, en inglés) es un relato humorístico del escritor norteamericanoEdgar Allan Poe, publicado por primera vez en el periódico Graham's Lady's and Gentleman's Magazine, en el mes de noviembre de 1845.
Dos jóvenes caballeros van de viaje por el mediodía francés. Llegan a las cercanías de un manicomio privado, que suscita la curiosidad de uno de ellos. Su acompañante, que conoce al director de la institución, se aviene a presentarle, y al punto, a consecuencia de su fobia a los lunáticos, se despide. El joven es invitado a entrar por el director, que le informa cumplidamente de todo lo que quiere saber, pero pronto se ve sorprendido por la conducta de unos y otros. Al final, durante el transcurso de la cena, tienen lugar extraordinarios acontecimientos.
El sistema del Dr. Tarr y el Profesor Fether ('tar' en inglés es alquitrán, y 'feather' es pluma) pertenece a la serie de relatos grotescos de Poe, pero, como Los anteojos, presenta ciertos rasgos singulares. Ambos admiten la etiqueta de “cuentos de tesis”, es decir, que hacen pensar que su autor intercaló en los mismos convicciones u opiniones personales sobre cuestiones más o menos extraliterarias; curiosamente, ambos también se encuentran ambientados en Francia y protagonizados por dos pobres incautos.

Si en Los anteojos se recrea una dialéctica romántica-antirromántica, en el que nos ocupa la oposición se entabla entre locura y cordura. A este respecto, es bien sabido que el historial “psiquiátrico” de Poe se remonta muy atrás en el tiempo. Ya en vida, a menudo fue tachado de crápula y borracho por sus enemigos literarios, lo que estuvo cerca alguna vez de meterle en un duelo. Los exagerados contenidos presentes en sus relatos terroríficos, por otra parte, hacían preguntarse a unos y otros si el poeta andaría realmente en sus cabales.
Poe parece reírse de todos en El sistema..., que no supone sino un alarde relativístico. El cuento es en su mayor parte un juego de apariencias e ilusiones. Los locos parecen cuerdos y los cuerdos locos. Los pacientes ingresados en la maison de santé, con el inefable Monsieur Maillard a la cabeza, actúan, al menos en principio, con una afabilidad y un talante de lo más naturales, mientras que los cuerdos, en el clímax del final, se comportan como bestias sanguinarias de las que los locos huyen llenos de pavor.
No es seguro que Poe buscase en realidad otra cosa que un relato fácilmente publicable y que hiciese sonreír a su público lector. En cualquier caso, en contra de las comunes opiniones, como decimos, vertidas tradicionalmente sobre el escritor, demostró, o bien no conocer muy a fondo el tema en sí de su relato (en su ingenua apreciación locura parece consistir simplemente en aquel jocoso desvarío que te hace creer ser otra cosa de lo que eres en realidad, cuando es bien sabido que el asunto presenta algún intríngulis más), o bien buscó parodiar a la propia locura, a la que él, quiérase o no, nunca dejó de cortejar peligrosamente.
El autor, dado el tema que eligió, de haber sido un enajenado, tuvo en su mano la posibilidad de cargar las tintas hasta límites insospechados; quién hubiese reprochado a un lunático literario una conducta similar a la que espanta en el simio enloquecido que aparece en Los asesinatos de la rue Morgue, teniendo en cuenta, además, que Poe no se reprimió lo más mínimo en otros relatos de desvarío como El corazón delator, o El gato negro. Pero tal vez en este caso prefirió, tal y como aparece en el cuento, echar mano del “sistema de la dulzura”, y dejar las cosas en un estadio moderado y más o menos jocoso.

acá el cuento completo para que lo disfrutes: http://www.cuentosinfin.com/el-sistema-del-doctor-tarr-y-del-profesor-fether/


y esta es una obra de teatro inspirada en el mismo cuento:


martes, 23 de abril de 2013

El horla de Guy de Maupassant






Título: El Horla
Autor: Guy de Maupassant
Año: 1886
Género: Cuento. Filosofía.



Escrito por -∞ NEKRomantika ∞












El ser humano se ha considerado un ser superior, un ser racional, un animal evolucionado en pensamiento. ¿Somos más evolucionados que los animales o realmente tenemos miedo de creer lo contrario? ¿Realmente que tanto hemos evolucionado? Físicamente por ahora, no mucho, cada vez buscamos soluciones más rápidas para las enfermedades, para las discapacidades y una vida un tanto “inerte”, es decir, las maquinas hacen todo por nosotros, ya no tenemos que desarrollarnos como los animales, adaptándose a sobrevivir en el medio ambiente con todas las adversidades de la naturaleza sino todo lo contrario “la comodidad”, “el confort” es lo que hoy hace al ser humano ser humano, una supuesta de dios, de creador.

Físicamente estamos demasiado limitados, una vista cansada, una anatomía obesa, oídos atrofiados; no corremos tan rápido, nuestra sangre es caliente, no tenemos branquias, ni alas, ni garras. Nuestro ojo es un órgano extremadamente limitado, no podemos ver muy lejos (ni muy cerca), no podemos ver en la obscuridad sólo podemos ver lo que llamamos “luz visible”, en cambio entre los animales que sabemos que existen en nuestro planeta tierra el que consideramos que tiene la visión más poderosa es el camarón mantis. Este crustáceo tiene un ojo parecido al de la libélula que contiene unos diez mil omatidios por ojo. Lo interesante es que cada omatidio tiene una función particular: detección de color y luz, luz infrarroja, luz ultravioleta, luz polarizada. El color es mejor visualizado que nosotros debido a que sus ojos cuentan con doce tipos de receptores de color, mientras que los ojos humanos tienen sólo tres.  

Camarón Mantis


Pero entonces, si nuestra visión esta tan limitada ¿podemos ver todo lo que existe? ¿Realmente lo que vemos es la única realidad?

Muchas personas dicen haber visto o hablado a seres que consideramos inexistentes. Hemos creado seres que van más allá de nosotros, inventado (o tal vez de verdad conocido) seres superiores con atributos mágicos o fantasmagóricos. Leyendas, mitos, cuentos,  fabulas donde transmitimos la idea de seres que no son de nuestra misma raza (aunque creados a nuestra imagen y semejanza) pero que tienen poderes que nosotros quisiéramos tener. Aliens, dragones, hadas… quisiéramos una evolución de mente, una estructura física increíble o magia para cambiar los hechos de nuestra realidad o lo limitado de nuestra existencia. 

“¡Ah! ¡Qué noche! ¡Qué noche! Y sin embargo me parece que debería alegrarme. Leí hasta la una de la madrugada. Hermann Herestauss, doctor en filosofía y en teogonía, ha escrito la historia y las manifestaciones de todos los seres invisibles que merodean alrededor del hombre o han sido soñados por él. Describe sus orígenes, sus dominios y sus poderes. Pero ninguno de ellos se parece al que me domina. Se diría que el hombre, desde que pudo pensar, presintió y temió la presencia de un ser nuevo más fuerte que él —su sucesor en el mundo— y que como no pudo prever la naturaleza de este amo, creó, en medio de su terror, todo ese mundo fantástico de seres ocultos y de fantasmas misteriosos surgidos del miedo. Después de leer hasta la una de la madrugada, me senté junto a mi ventana abierta para refrescarme la cabeza y el pensamiento con la apacible brisa de la noche” (Fragmento del cuento)

 
El sueño de la razón produce monstruos por Goya

A lo largo de la historia el hecho de ver algo que supuestamente no existe y más aun, el comunicarse o tener contacto con él ha sido símbolo de demencia. Guy de Mapussant nos hace dudar acerca entre el límite de la imaginación y la locura, entre lo real y lo irreal con la supuesta en su cuento de este ser al que nombro “El horla”. El protagonista en la historia es víctima de la presencia de un ser invisible que lo acompaña casi todo el tiempo, una presencia inexplicable que vive con él. 


¿El hombre estará loco o simplemente está abierto más allá de la percepción humana?
Este escritor francés logro plasmar los sentimientos y sobre todo los conflictos existenciales del protagonista, llevándonos a una intima desesperación en cuestión a la concepción de la locura. Es decir ¿cómo determinar lo que es real? así mismo ¿cómo determinar la locura? ¿y si lo real es lo que no podemos ver? Entonces la locura sería la realidad.

“Pero, ¿tratábase realmente de una alucinación? Volví hacia el rosal para buscar el tallo cortado e inmediatamente lo encontré, recién cortado, entre las dos rosas que permanecían en la rama. Regresé entonces a casa con la mente alterada; en efecto, ahora estoy convencido, seguro como de la alternancia de los días y las noches, de que existe cerca de mí un ser invisible, que se alimenta de leche y agua, que puede tocar las cosas, tomarlas y cambiarlas de lugar; dotado, por consiguiente, de un cuerpo material aunque imperceptible para nuestros sentidos, y que habita en mi casa como yo...” (Fragmento)

El Horla es un cuento corto que nos lleva a creer nuestra locura, amarla, odiarla, temerle pero confiar en que existe. Es algo que habita en todos nosotros, que nos hechiza y nos envuelve, que nos ata a su insania, otro que nos determina y que nos destruye.
El horla es un ser invisible que habita en todos nosotros, que vive siempre en nuestros temores y no sólo se alimenta de agua y leche como en el cuento sino que se alimenta de lo que somos y de lo que creemos que debemos ser. 


“¿Qué es lo que tengo? Es el Horla que me hechiza, que me hace pensar esas locuras. Está en mí, se convierte en mi alma. ¡Lo mataré!” (Fragmento)

Un destructor de lo objetivo, tal vez es un guía a la verdadera realidad o un simple constructor de paranoias… sea como sea, queremos destruir al Horla a como de lugar, sin importar que con eso nos tengamos que destruir a nosotros mismos. La locura no puede ser el camino, por lo tanto el Horla, no debe ser nuestro guía.
 

Click aquí para leer el cuento
Y aquí mis otras entradas:
El bebé del psicoanalista de Philippe Gutton
Juliette del Marqués de Sade