martes, 23 de abril de 2013

El horla de Guy de Maupassant






Título: El Horla
Autor: Guy de Maupassant
Año: 1886
Género: Cuento. Filosofía.



Escrito por -∞ NEKRomantika ∞












El ser humano se ha considerado un ser superior, un ser racional, un animal evolucionado en pensamiento. ¿Somos más evolucionados que los animales o realmente tenemos miedo de creer lo contrario? ¿Realmente que tanto hemos evolucionado? Físicamente por ahora, no mucho, cada vez buscamos soluciones más rápidas para las enfermedades, para las discapacidades y una vida un tanto “inerte”, es decir, las maquinas hacen todo por nosotros, ya no tenemos que desarrollarnos como los animales, adaptándose a sobrevivir en el medio ambiente con todas las adversidades de la naturaleza sino todo lo contrario “la comodidad”, “el confort” es lo que hoy hace al ser humano ser humano, una supuesta de dios, de creador.

Físicamente estamos demasiado limitados, una vista cansada, una anatomía obesa, oídos atrofiados; no corremos tan rápido, nuestra sangre es caliente, no tenemos branquias, ni alas, ni garras. Nuestro ojo es un órgano extremadamente limitado, no podemos ver muy lejos (ni muy cerca), no podemos ver en la obscuridad sólo podemos ver lo que llamamos “luz visible”, en cambio entre los animales que sabemos que existen en nuestro planeta tierra el que consideramos que tiene la visión más poderosa es el camarón mantis. Este crustáceo tiene un ojo parecido al de la libélula que contiene unos diez mil omatidios por ojo. Lo interesante es que cada omatidio tiene una función particular: detección de color y luz, luz infrarroja, luz ultravioleta, luz polarizada. El color es mejor visualizado que nosotros debido a que sus ojos cuentan con doce tipos de receptores de color, mientras que los ojos humanos tienen sólo tres.  

Camarón Mantis


Pero entonces, si nuestra visión esta tan limitada ¿podemos ver todo lo que existe? ¿Realmente lo que vemos es la única realidad?

Muchas personas dicen haber visto o hablado a seres que consideramos inexistentes. Hemos creado seres que van más allá de nosotros, inventado (o tal vez de verdad conocido) seres superiores con atributos mágicos o fantasmagóricos. Leyendas, mitos, cuentos,  fabulas donde transmitimos la idea de seres que no son de nuestra misma raza (aunque creados a nuestra imagen y semejanza) pero que tienen poderes que nosotros quisiéramos tener. Aliens, dragones, hadas… quisiéramos una evolución de mente, una estructura física increíble o magia para cambiar los hechos de nuestra realidad o lo limitado de nuestra existencia. 

“¡Ah! ¡Qué noche! ¡Qué noche! Y sin embargo me parece que debería alegrarme. Leí hasta la una de la madrugada. Hermann Herestauss, doctor en filosofía y en teogonía, ha escrito la historia y las manifestaciones de todos los seres invisibles que merodean alrededor del hombre o han sido soñados por él. Describe sus orígenes, sus dominios y sus poderes. Pero ninguno de ellos se parece al que me domina. Se diría que el hombre, desde que pudo pensar, presintió y temió la presencia de un ser nuevo más fuerte que él —su sucesor en el mundo— y que como no pudo prever la naturaleza de este amo, creó, en medio de su terror, todo ese mundo fantástico de seres ocultos y de fantasmas misteriosos surgidos del miedo. Después de leer hasta la una de la madrugada, me senté junto a mi ventana abierta para refrescarme la cabeza y el pensamiento con la apacible brisa de la noche” (Fragmento del cuento)

 
El sueño de la razón produce monstruos por Goya

A lo largo de la historia el hecho de ver algo que supuestamente no existe y más aun, el comunicarse o tener contacto con él ha sido símbolo de demencia. Guy de Mapussant nos hace dudar acerca entre el límite de la imaginación y la locura, entre lo real y lo irreal con la supuesta en su cuento de este ser al que nombro “El horla”. El protagonista en la historia es víctima de la presencia de un ser invisible que lo acompaña casi todo el tiempo, una presencia inexplicable que vive con él. 


¿El hombre estará loco o simplemente está abierto más allá de la percepción humana?
Este escritor francés logro plasmar los sentimientos y sobre todo los conflictos existenciales del protagonista, llevándonos a una intima desesperación en cuestión a la concepción de la locura. Es decir ¿cómo determinar lo que es real? así mismo ¿cómo determinar la locura? ¿y si lo real es lo que no podemos ver? Entonces la locura sería la realidad.

“Pero, ¿tratábase realmente de una alucinación? Volví hacia el rosal para buscar el tallo cortado e inmediatamente lo encontré, recién cortado, entre las dos rosas que permanecían en la rama. Regresé entonces a casa con la mente alterada; en efecto, ahora estoy convencido, seguro como de la alternancia de los días y las noches, de que existe cerca de mí un ser invisible, que se alimenta de leche y agua, que puede tocar las cosas, tomarlas y cambiarlas de lugar; dotado, por consiguiente, de un cuerpo material aunque imperceptible para nuestros sentidos, y que habita en mi casa como yo...” (Fragmento)

El Horla es un cuento corto que nos lleva a creer nuestra locura, amarla, odiarla, temerle pero confiar en que existe. Es algo que habita en todos nosotros, que nos hechiza y nos envuelve, que nos ata a su insania, otro que nos determina y que nos destruye.
El horla es un ser invisible que habita en todos nosotros, que vive siempre en nuestros temores y no sólo se alimenta de agua y leche como en el cuento sino que se alimenta de lo que somos y de lo que creemos que debemos ser. 


“¿Qué es lo que tengo? Es el Horla que me hechiza, que me hace pensar esas locuras. Está en mí, se convierte en mi alma. ¡Lo mataré!” (Fragmento)

Un destructor de lo objetivo, tal vez es un guía a la verdadera realidad o un simple constructor de paranoias… sea como sea, queremos destruir al Horla a como de lugar, sin importar que con eso nos tengamos que destruir a nosotros mismos. La locura no puede ser el camino, por lo tanto el Horla, no debe ser nuestro guía.
 

Click aquí para leer el cuento
Y aquí mis otras entradas:
El bebé del psicoanalista de Philippe Gutton
Juliette del Marqués de Sade 

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